Palabras del papa Francisco a su llegada a Ecuador, julio de 2015

Palabras del papa Francisco a su llegada a Ecuador, julio de 2015

El Papa Francisco instó hoy a fomentar el diálogo, valorar las diferencias y expandir el progreso a los sectores más necesitados, en el primer discurso de su viaje apostólico a Latinoamérica, que comenzó en Ecuador.

Durante la ceremonia de bienvenida, en el aeropuerto internacional Mariscal Sucre de Quito, el líder católico aseguró públicamente al presidente Rafael Correa el “compromiso y la colaboración” de la Iglesia en esta labor de ayudar a los más necesitados del pueblo ecuatoriano, que se ha puesto “de pie con dignidad”.

“En el presente, también nosotros podemos encontrar en el evangelio las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones”, dijo el pontífice, hablando en español.

“Para que los logros en progreso y desarrollo que se están consiguiendo garanticen un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables”, agregó.

Palabras que resonaron en la capital ecuatoriana, que en los días previos a la visita apostólica registró un movimiento de oposición al presidente Correa, con marchas públicas que –amenazaron sus organizadores- se extenderán también durante la estancia de Jorge Mario Bergoglio.

Poco después de las 15:00 horas locales (20:00 GMT) el avión del líder católico aterrizó en la capital ecuatoriana y se dirigió hasta la Plazoleta F, junto al hangar presidencial.

Al pie de la escalerilla, Francisco fue recibido por el presidente Correa y por dos niños que le obsequiaron una ofrenda floral. Una vez en la zona de la ceremonia se ejecutaron los himnos tanto de Ecuador como del Vaticano y se dieron honores militares.

“Doy gracias a Dios por haberme permitido volver a América Latina y estar hoy aquí con ustedes, en esta hermosa tierra del Ecuador. Siento alegría y gratitud al ver la calurosa bienvenida que me brindan: es una muestra más del carácter acogedor que tan bien define a las gentes de esta noble nación”, señaló el Papa.

Aseguró haber emprendido su viaje como “testigo de la misericordia de Dios” y “de la fe en Jesucristo”. Además recordó el ejemplo de los santos ecuatorianos Mariana de Jesús, Miguel Febres, Narcisa de Jesús y la Mercedes de Jesús Molina, beatificada hace 30 años durante la visita al país del Papa Juan Pablo II.

Confesó que empieza con “ilusión y esperanza” la gira apostólica, que lo llevará también a Bolivia y Paraguay, extendiéndose hasta el 12 de julio.

“Desde aquí quiero abrazar al Ecuador entero. Que desde la cima del Chimborazo, hasta las costas del Pacífico, desde la selva amazónica hasta las islas Galápagos, nunca pierdan la capacidad de dar gracias a Dios por lo que hizo y hace por ustedes, la capacidad de proteger lo pequeño y lo sencillo, de cuidar a sus niños y ancianos, de confiar en la juventud y de maravillarse por la nobleza de su gente y la belleza singular de su país”, apuntó.

Tras los saludos de las delegaciones, ecuatoriana y vaticana, el Papa y el presidente dialogaron por unos instantes en la Sala del Protocolo.

Entonces, Francisco abordó un vehículo cerrado que lo condujo a las inmediaciones de la nunciatura apostólica en Quito, ubicada a unos 40 kilómetros del aeropuerto. Los últimos ocho kilómetros los realizó en un papamóvil abierto, para saludar a la multitud.